¿QUÉ SE ESCONDE TRAS LA CULTURA ESCOLAR?

Parece que la cultura escolar implica la asunción de unos principios determinados, dispuestos para alcanzar unos fines concretos en virtud de los propios intereses y necesidades de la propia escuela. Si esto es así, estamos asumiendo el fracaso desde el kilómetro 0, pues la diversidad cultural no es si no una realidad inapelable que necesita del reconocimiento de la identidad personal de todos los actores educativos en pro del desarrollo igualitario, eficaz e integral de las sociedades, teóricamente democráticas. Teresa Aguado expresa de manera magistral esta idea en lo que es una de las mejores obras sobre diversidad cultural e igualdad. “… Sabemos que los niños de grupos culturales diferentes, así como los de diferentes clases sociales, reciben un tipo de conocimiento en sus familias distinto al que encuentran en la escuela, explicitado y adquirido a través de diferentes pautas de comportamiento, motivación y valores (Kohn, 1969), actitudes y estrategias educativas, estilos de enseñanza-aprendizaje y disciplina (Anyon, 1981; Bernstein, 1975; Bordieu y Passeron, 1984). La distancia entre la cultura de su familia/comunidad y la oficial de la escuela provoca conductas y actitudes en los alumnos calificadas de inadaptadas, poco acordes con el patrón esperado por los educadores. Entre otros efectos se produce el que, con cierta frecuencia, este alumnado es adscrito a programas para niños con problemas o necesidades específicas, los cuales se definen, no en términos del alumno y del grupo al que pertenece, sino de las necesidades del propio medio escolar que fija unas metas según esa “cultura escolar” ajena en mayor o menor grado a la de la comunidad a la que sirve…” Teresa Aguado (coor.) Un modelo para el diagnóstico y desarrollo de actuaciones educativas en contextos escolares multiculturales. Primer premio de investigación educativa 1998.

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