Banderas asesinas
Las banderas asesinas campan a sus anchas por las calles de la ciudad. Se arrojan a los morenos, a las gheisas, a veces incluso a los vikingos y casi siempre a los pequeños quechuas... Con estos se atreven enseguida, pero al final acaban matando a toda aquella y aquel al que parecen arropar pero al que terminan por asfixiar y hacer desaparecer de la vida en la ciudad. Algunas banderas matan sin darse cuenta, otras sin embargo premeditan el daño que hacer. Y otras, altaneras y déspotas, parecen ser mantas protectoras y camisas salvavidas sabiendo que asesinan y destruyen como kalashnikovs postcoloniales. Las banderas asesinas siembra en el terror. Se camuflan sobre los mástiles que se colocan en los centros de entrenamiento criminal y bajan a comter todas sus fechorías sin que la mayoría de cómplices del genocidio nos percatemos de la matanza.
Acabemos con las banderas asesinas...
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