Los ojos negros... Te he visto tan pequeño desde la puerta que no sabía que eras uno de esos chavales a los que aseguré que promocionaría a segundo curso. Los ojos negros con los que me has mirado cuando me iba acercando a ti, sinceramente, me han conmovido. Para los que no estaban, les diré que ibas engominado hasta las trancas, con la cara limpia y cada vez que me hablabas me dabas una auténtica ración de coherencia... lo diré en voz alta para que todo se enteren. Los colores y el cuaderno iban impolutos y cuando tu tía te dijo que no te colgaras de la escalera enseguida le hiciste caso y saliste corriendo hacia ella... Dale recuerdos y dile que no puedo cambiarle la furgoneta por el coche que tiene tu tío, pero que le compraré algún melón la próxima vez que la vea. Y por cierto, a tu compañero Manolín, recuerdale que soy payo, y el gitano, "gitano gitano", y que entre todos podemos hacer que de mayor sólo quiera ser Manolín.
Comentarios
Publicar un comentario